El 2017 terminaba entre lágrimas y abrazos, todos juntos saltando y gozando con un título indiscutible, pocas veces un campeón peruano fue tan superior y regular a lo largo del año, les malogramos el negocio a la AFDP, les quitamos el play off ganándolo todo y siendo los mejores.
Rápidamente esa alegría dió paso a la incertidumbre, los clubes anunciaban sus fichajes y renovaciones y nosotros nada; llegó el sorteo de la Copa y nos pusimos aún más inseguros, los rivales eran los peores posibles, el campeón peruano cayó ante uno de los retos más grandes d su historia y no parecía estar preparado para esto ni económica ni futbolísticamente.
Tuvieron razón los hinchas, este equipo no estaba preparado para pelear la copa libertadores, mucho menos para enfrentar a los Titanes q tenemos al frente; lejos de eso que más o menos era previsible, Alianza estuvo lejos de ser competitivo en el torneo local también, que pasó?
Un 28 de diciembre cuando todos celebramos, Alianza cerró la renovación de Bengoechea quién partió a Montevideo a pasar vacaciones con su familia dejando una lista d refuerzos, todos dentro del presupuesto que manejaba el club, para ese entonces, muchos de los jugadores q nos dieron el título ya estaban posando con sus nuevos clubes, lejos de Matvte.
Hoy estamos pagando las consecuencias de errores puntuales que se cometieron desde la administración y de los cuáles también son parte el comando técnico, se logró incorporar un par d jugadores importantes pero se dejaron muchos huecos en la plantilla que eran vitales.
Bengoechea pensó que con Cotrina, Marina y Garro de laterales era suficiente, pensó que con Pósito, Leyes y Carrillo era suficiente, pensó que Araujo y Godoy eran suficientes, que Hohberg y Quevedo eran suficientes pero Pablo comete un error q termina siendo el mayor de todos: Maximiliano Lemos.
Jugador sin experiencia en clubes grandes, incapaz d manejar la presión, de cuestionables habilidades técnicas que, para colmo d males, es novio de su hija; la combinación perfecta para que un entrenador empiece a forzar un ambiente negativo para el grupo.
Bengoechea ha confiado este año en jugadores que no han dado la talla: Cruzado, Costa, Cachito, Velarde, Leyes y el ya mencionado Lemos, no han estado a la altura de lo esperado por el técnico y lejos de buscar alternativas, Pablo ha insistido en darle la confianza a su grupo de jugadores más cercano buscando, tal vez, una mejora que al final del torneo de verano no apareció nunca.
Pablo Bengoechea es un entrenador de joven experiencia, pocos años como DT lo han llevado a cometer errores infantiles, tanto en conformación del plantel, como en la reacción ante las adversidades, no creemos que es necesario un cambio de timón, principalmente por que estamos seguros que los errores han servido para sacar conclusiones y aprender lecciones, la administración y el comando técnico han tomado nota y han mostrado su disposición de hacer los ajustes para levantar cabeza en lo que resta del año, lo malo? Hay que esperar hasta agosto y esperar que acabe de una vez la copa libertadores.
Tenemos todo el derecho de exigir más, pero tenemos la obligación de ir al frente y dar la cara en estos momentos difíciles, el aliancista ama a su club y lo demuestra en las malas, en las buenas está cualquiera
Su Tío Walo