Último partido profesional de César Cueto
Aquélla soleada tarde del domingo 05 de mayo, nadie esperaba que sea su último partido como profesional, quizás por dentro, El Maestro, el Lírico, el Loro, pensaba que era su último partido en su carrera, o quizás no, lo que si es cierto, es a la 1.30 de la tarde ese domingo otoñal, empezaban los últimos minutos del gran César Cueto, el malabarista de la pelota en una cancha de fútbol. El rival era el novel y recién ascendido Hijos de Yurimaguas, un humilde club de Ventanilla y que en 1990 había logrado el derecho de jugar al fútbol profesional, al ganar el torneo de segunda división solo unos meses antes.
Esa tarde Alianza Lima juega en el Estadio Nacional de visitante antes el club de Ventanilla, de preliminar en esa 8va fecha del torneo regional metropolitano de 1991. Y minutos antes de las 13 horas con 30 minutos, sale el árbitro Antonio Arnao a la muy descuidada cancha del estadio para iniciar esos últimos 90 minutos de El Maestro César. Alianza Lima formó con Jesús Purizaga.
Carlos Gonzáles, Parcko Quiroz, Alexis Prado, Antonio Moreno, Wilmar Valencia, Víctor Reyes, César Rodríguez, César Cueto, Carlos Basombrío, Rosinaldo Lopes. Equipo dirigido por el brasileño José Carlos Amaral, con el que César tenía roces constantes desde su llegado a principios de 1990.
Hijos de Yurimaguas formó con Agapito Rodríguez (años más tarde arquero titular del cuadro blanquiazul), Hugo Melgar, Antonio Landauri, Rodman Barbajelata, Luis Molina, Aldo Dueñas, Javier Carmen, Claudio Saglié, Édgar Jaramillo, Carlos Moreano, Carlos Dolorier. Dirige a este equipo un conocido nuestro años más tarde, el chileno Miguel Ángel Arrué.
Empezó mejor Hijos de Yurimaguas que empezó ganando a través de un gol de Carlos “misil” Dolorier que de remate cruzado vence al “Gato” Purizaga, haciendo delirar al puñado de hinchas que llegaron desde la provincia constitucional del Callao, específicamente de Ventanilla, para alentar a los Hijos de Yurimaguas.
Luego Alianza empezó a jugar, a juntarse los que sabían cómo César con otro zurdo magnífico, y en el que todos pensaban que sería su sucesor, el “Ratón” César Rodríguez. Y es así que se llega al empate al minuto 35 de la primera etapa a través de Rosinaldo Lopes, y es así como termina el primer tiempo en esa calurosa tarde de domingo otoñal.
El segundo tiempo, Alianza salió con todo a atacar a los de Ventanilla, que solo se defendían, hasta que en el minuto final, un gran pase de César, lo coronó en gol nuevamente el brasileño Rosinaldo. El partido terminó en polémica en el cual el chileno Miguel Arrué reclamando airadamente al árbitro Arnao casi ocasiona lo mismo que sucedería unos años más tarde, cuando terminó mordiendo al árbitro César Cordova durante un Alianza Lima- Sporting Cristal.
La semana siguiente, debería jugarse el partido entre Deportivo Municipal frente a Alianza Lima y quizás César continuaría jugando, pero ese partido se tuvo que suspender por el fallecimiento del jugador Héctor Mathey a causa de un artefacto explosivo, y con eso se pasaba a la para del campeonato, para dar paso a la selección que se encontraba preparándose para jugar la Copa América.
César Cueto siguió entrenando con Alianza durante esa para, jugando partidos amistosos como e contra Independiente en agosto de 1991, cuando vino Ricardo Bochini y se enfrentó al Maestro, pero profesionalmente dijo basta a comienzos de septiembre, ya que el brasileño José Carlos Amaral, ya no contaba con él.
Es así como esa tarde del 5 de mayo de 1991, será recordada como la última exhibición profesional del gran César Cueto, esa tarde en la que Alianza Lima le ganaba en los minutos finales 2 a 1 a los Hijos de Yurimaguas. Le bajaba la cortina a su exitosa carrera profesional, con lo que estaba acostumbrado a hacer, un pase gol, como el que le hizo a Rosinaldo en el minuto final.
Volvería a jugar otro partido amistoso en octubre de 1991, cuando llegó a visitarnos el Botafogo, pero profesionalmente nunca más. Pongamos de pie, volvamos a 1991 y aplaudamos.
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